ODONTORUTEROS

Con Felipe somos amigos hace 15 años, de la época universitaria, no éramos compañeros pero teníamos muchos amigos en común. A fines del 2018, nos encontramos ambos solteros en un matrimonio en Matanzas, donde vive el Pipe, y rápidamente el universo se encargó de mostrarnos que pesar de vivir en lugares distintos teníamos que estar juntos.

 

Todo Partió cuando llevábamos recién 2 semanas saliendo, conversando un día nos dimos cuenta de que ambos teníamos el mismo sueño! El de hacer un viaje en una camper con nuestras perros recorriendo playas increíbles y disfrutando de la naturaleza, el mar, el viento y olas para poder surfear y navegar.

Nos financiaríamos haciendo algo que a ambos nos encanta hacer: nuestra profesión. La idea original constaba de ir instalando una clinica portátil en lugares donde no existieran dentistas, acercando así a las personas a tener acceso a una atención odontológica cobrando sólo los costos como para poder sustentar este viaje.

A ambos nos mueve mucho el tema social, nos encanta ayudar a personas que no tienen la oportunidad de acceder a una atención dental, la cual es escasa en Chile. Siempre hemos ayudado en éste ámbito, en nuestras consultas privadas o haciendo operativos dentales. 

Así nació la idea de que en vez de cobrarle a las personas un mínimo, las empresas costearan esta atención para que fueran 100% gratuitas para ellos.

De esta manera nos sentimos “devolviéndole la mano” a la vida tan afortunada que nos tocó vivir. Ambos hemos sido muy suertudos de las oportunidades que hemos tenido y agradecemos infinito a nuestras familias por eso. Donaríamos un año de nuestras vidas ayudando con nuestra profesión a personas de bajos recursos y pocas oportunidades. No ganaríamos ni un peso pero nos haríamos millonarios de experiencias y sabemos que llegaríamos con el corazón llenito de alegría y satisfacción.

Partimos con un nombre, logo y planificación de la ruta: El plan era recorrer en un año las costas  el norte de Chile y de Perú hasta Máncora, en donde atenderíamos ojalá a 1500 personas en total: 100 pacientes en cada localidad durante 2 semanas de estadía. Elegiríamos lugares que no tienen dentistas y ojalá olas para el surf y viento para el Kite. Así fue como diseñamos nuestro proyecto y le pusimos Odontoruteros. 

Juntamos todos nuestros ahorros y nos compramos una camper suiza que ya había pasado por 3 dueños antes: miles de historias y kilómetros recorridos, infinitos sueños y experiencias las cuales íbamos a continuar nosotros.

Esa camioneta estaba en Pichilemu, la fuimos a ver varias veces desde Matanzas, en donde vive el Pipe. Nos enamorábamos cada día mas de ella y las ilusiones del viaje crecían cada vez más. Durante el proceso de compra nos dimos cuenta de que la camioneta no estaba en óptimas condiciones para hacer el viaje que habíamos planificado de 11.900 kms, pero justo del cielo nos cae la oportunidad de comprar LA MISMA camioneta (2 dígitos de diferencia en la patente) pero en mucho mejores condiciones. Así que la compramos y le pusimos “La Roja”.

Además compramos una clinica dental portátil, como las que se usan en los operativos dentales. Es un sillón dental plegable y transportable que pesa 40 kgs. el cual se conecta a un compresor de aire funcionando en forma autónoma junto con un generador mixto a gas pensando siempre en ser mas sustentables en el viaje y disminuir lo máximo que podamos nuestra huella de carbono.

Nuestra clinica está muy bien equipada y preparada para atender urgencias, hacer limpiezas, hacer restauraciones de resina, extraer un diente o arreglar prótesis dentales, es decir las cosas básicas odontológicas que se pueden hacer en cualquier consultorio. Además haríamos charlas educativas a los niños en las escuelitas, enseñándoles sobre higiene bucal y su importancia en la prevención.

Estuvimos por meses arreglando la camioneta y el camper. Felipe y sus amigos se encargaron de la camioneta en si: El motor, alargue de chasis, montaje del camper y reparaciones generales. La Lore se encargó del interior: lo que sería nuestro hogar por lo que durara el viaje. La empapelamos, decoramos, organizamos y equipamos para vivir 1 año ahí. 

En el camino, fuimos teniendo conversaciones y reuniones con empresas grandes y chicas, a las cuales les fuimos pidiendo ayuda con productos o apoyo económico. Necesitábamos finalmente levantar fondos para la bencina, comida e insumos dentales, que era lo más caro. Poco a poco fuimos recibiendo la buena onda de la gente y empresas. Nos regalaron comida para perros, cepillos y pastas, anestesias y agujas, ropa, equipamiento deportivo y para el camping, telefonía e internet móvil, una compostera, detergente, jabón, lavalozas y bolsas biodegradable.
 

        

     

Quisimos organizar este viaje tratando de ser lo más sustentables y responsables posibles con el planeta. Sabemos que como dentistas, en nuestra práctica se generan demasiados desechos plásticos, afectando rudamente la ecología. Es por esto que buscamos alternativas para poder reemplazar y disminuir el uso del plástico en nuestro quehacer odontológico, y llevaremos vasos de almidón de maíz en vez de los desechables que se usan en las consultas normalmente. Reclicaremos, compostaremos y separaremos la basura para ayudar en lo máximo que podamos al medio ambiente.  

Amamos la playa y el mar, nos preocupa y queremos ayudar ahí también. Organizaremos limpiezas de playas junto a las comunidades con el objetivo de dejar más limpio que cuando llegamos a cada lugar, generando lazos con la gente aprovechando de educarlos también.

En Noviembre de 2019 (un año de pololeo y 6 meses de planificación) nos invitaron a una feria outdoor en Curacaví, la GoFest. en donde nos ofrecieron hacer una charla para contar de nuestro proyecto, lo cual nos ayudó muchísimo a empezar a creernos el cuento de que esto sería un mega proyecto y ya no era más un sueño mas bien una realidad. A la gente le gusto mucho nuestro plan y se encantó con nuestra historia romántica. Además pasamos la primera noche en la camper ese día.

Empezamos a difundir con más fuerza nuestro proyecto en busca de ayuda económica, sabíamos que ayudaríamos a tantas personas, por las cuales no nos importó pedirle incluso apoyo a los amigos y familia. Así se nos ocurrió la idea de hacer una rifa. Fue el último día del verano, el cual convocamos a los amigos a “La Pizzería de Matanzas”, hicimos el sorteo online y transmitimos en vivo por instagram. Nos llegaron miles de ofrecimientos de premios increíbles, todos de nuestra onda: muchos productos y ropa de nuestros auspiciadores, vales por comidas en restaurantes y alojamientos en lugares atómicos, la mayoría ubicados en Matanzas para invitar a que se conozca más esta linda zona y fomentemos el turismo aquí, en este mini paraíso. 

 A mediados de marzo de 2020 hicimos nuestra despedida de los amigos de aquí, en el hostal Swell de Matanzas. Estábamos a dos semanas de partir nuestro sueño, y tuvimos un pequeño inconveniente que nos hizo posponer la partida: El Coronavirus.