Gabriela Espejo - Periodista Fotógrafa
ABEJORROS EN CHILE; COMPETENCIA ENTRE ESPECIES NATIVAS Y FORÁNEAS
Los abejorros son insectos que se destacan por su rol polinizador en ecosistemas naturales y también agrícolas. En Chile se han registrado 4 especies de abejorros; dos especies nativas; Bombus funebris y Bombus dahlbomii y dos especies introducidas; Bombus ruderatus y Bombus terrestris. Puede que por sus nombres no los identifiquen, pero si ponen atención en los abejorros que se ven en los jardines y/o en el campo en los últimos años, la especie que predomina es el abejorro “negro con rayas amarillas” (B. terrestris), una de las especies introducidasa nuestro país.
Conocer a esta paloma resulta especialmente interesante debido a su creciente expansión geográfica en Chile. Durante las últimas décadas, esta especie estuvo asociada a los valles áridos del extremo norte del país; sin embargo, en los últimos años ha sorprendido a observadores y científicos por su notable avance hacia el centro y sur. Este fenómeno, que ha llevado a la paloma desde Arica hasta regiones australes, plantea interrogantes sobre las causas de su desplazamiento. ¿Se trata de una adaptación natural a entornos urbanos y agrícolas, o el cambio climático está modificando las condiciones que definen su hábitat?
Hasta mediados del siglo XX, la paloma de alas blancas se encontraba principalmente en las regiones de Arica y Parinacota y Tarapacá, habitando zonas áridas y oasis agrícolas. Su presencia era escasa y restringida a ambientes cálidos y secos. A partir de la década de 1990 comenzaron los primeros registros en Atacama y Coquimbo, y hacia el año 2000 ya se observaba en la Región Metropolitana. Hoy, la especie se ha consolidado en O’Higgins, Maule, e incluso se han reportado individuos en Magallanes, lo que representa un cambio radical en su rango geográfico.
Actualmente, esta especie tiene registros a lo largo de la costa occidental de Sudamérica, desde el norte de Ecuador hasta la región de la Araucanía en Chile, incluyendo sectores cercanos a la cordillera de los Andes. En Argentina, a la altura de Neuquén se extiende hacia la costa atlántica, con presencia documentada incluso en Magallanes y las islas Malvinas.
Entre las causas que podrían explicar la expansión de la paloma de alas blancas se encuentran diversos factores. Uno de ellos es su adaptación a entornos urbanos y agrícolas, aprovechando cultivos, parques y plazas como fuentes de alimento, agua y refugio. Finalmente, el cambio climático podría desempeñar un papel importante: el aumento de las temperaturas y la disminución de las heladas facilitarían la colonización de áreas que anteriormente resultaban inhóspitas para la especie.
Conocida también como paloma peruana, esta especie presenta un plumaje en tonos pardos y grises, que contrasta con sus patas rojas. En el cuello presenta reflejos tornasoles rosados, visibles según el ángulo de la luz. Su canto es grave y repetitivo, lo que ha inspirado otro nombre común: paloma “cuculí”.
Su vuelo es rápido y directo y suele desplazarse en solitario, en pareja o en pequeñas bandadas, lo que la convierte en una especie gregaria. En cuanto a su dieta, se alimenta principalmente de semillas, granos y frutos, aunque ocasionalmente se le ha observado comiendo insectos. A pesar de que es más tímida que la paloma común, puede encontrarse en zonas abiertas, áreas agrícolas, parques urbanos y sectores semiáridos.
Finalmente, si deseas conocerla en su hábitat natural, ya sabes dónde buscarla y cómo identificarla.



































