Gabriela Espejo - Periodista Fotógrafa
La paloma de alas blancas: una especie en expansión
La paloma de alas blancas (Zenaida meloda) se distingue por dos particularidades llamativas que la diferencian de otras especies de columbiformes. Presenta un llamativo anillo ocular azul violáceo y una banda blanca en las alas que resaltan cuando el ave está posada, características que la hacen inconfundible.
Conocer a esta paloma resulta especialmente interesante debido a su creciente expansión geográfica en Chile. Durante las últimas décadas, esta especie estuvo asociada a los valles áridos del extremo norte del país; sin embargo, en los últimos años ha sorprendido a observadores y científicos por su notable avance hacia el centro y sur. Este fenómeno, que ha llevado a la paloma desde Arica hasta regiones australes, plantea interrogantes sobre las causas de su desplazamiento. ¿Se trata de una adaptación natural a entornos urbanos y agrícolas, o el cambio climático está modificando las condiciones que definen su hábitat?
Hasta mediados del siglo XX, la paloma de alas blancas se encontraba principalmente en las regiones de Arica y Parinacota y Tarapacá, habitando zonas áridas y oasis agrícolas. Su presencia era escasa y restringida a ambientes cálidos y secos. A partir de la década de 1990 comenzaron los primeros registros en Atacama y Coquimbo, y hacia el año 2000 ya se observaba en la Región Metropolitana. Hoy, la especie se ha consolidado en O’Higgins, Maule, e incluso se han reportado individuos en Magallanes, lo que representa un cambio radical en su rango geográfico.
Actualmente, esta especie tiene registros a lo largo de la costa occidental de Sudamérica, desde el norte de Ecuador hasta la región de la Araucanía en Chile, incluyendo sectores cercanos a la cordillera de los Andes. En Argentina, a la altura de Neuquén se extiende hacia la costa atlántica, con presencia documentada incluso en Magallanes y las islas Malvinas.
Entre las causas que podrían explicar la expansión de la paloma de alas blancas se encuentran diversos factores. Uno de ellos es su adaptación a entornos urbanos y agrícolas, aprovechando cultivos, parques y plazas como fuentes de alimento, agua y refugio. Finalmente, el cambio climático podría desempeñar un papel importante: el aumento de las temperaturas y la disminución de las heladas facilitarían la colonización de áreas que anteriormente resultaban inhóspitas para la especie.
Conocida también como paloma
peruana, esta especie presenta un plumaje en tonos pardos y grises, que contrasta con sus patas rojas. En el cuello presenta reflejos tornasoles rosados, visibles según el ángulo de la luz. Su canto es grave y repetitivo, lo que ha inspirado otro nombre común: paloma “cuculí”.
Su vuelo es rápido y directo y suele desplazarse en solitario, en pareja o en pequeñas bandadas, lo que la convierte en una especie gregaria. En cuanto a su dieta, se alimenta principalmente de semillas, granos y frutos, aunque ocasionalmente se le ha observado comiendo insectos. A pesar de que es más tímida que la paloma común, puede encontrarse en zonas abiertas, áreas agrícolas, parques urbanos y sectores semiáridos.
Finalmente, si deseas conocerla en su hábitat natural, ya sabes dónde buscarla y cómo identificarla.




































