Atakama

Parque Tantauco: de Lago Chaiguata a Lago Chaiguaco, por los cerros y de vuelta por el río

En el extremo sur de Chiloé, donde la isla empieza a mirar hacia la Patagonia, está el Parque Tantauco: más de 110 mil hectáreas de bosque siempreverde, turberas que vienen de la última glaciación, lagos y ríos que parecen no haber cambiado en siglos. Hasta allá fuimos a caminar uno de sus senderos más lindos: el que une el Lago Chaiguata con el Lago Chaiguaco.

Fueron 15 kilómetros entre ida y vuelta, unas 6 horas de caminata, harto barro y unas vistas que, sin exagerar, son de otro nivel. Aquí te contamos cómo llegar, cómo es la ruta y qué vas a encontrar en el camino.

Cómo llegar a Tantauco

Tantauco está en la comuna de Quellón, en la Isla Grande de Chiloé. Para llegar al sector Chaiguata, que es donde parte este trekking, hay que pasar por dos accesos:

  • Ruta base: toma la Ruta 5 Sur hasta un cruce señalizado, 14 km al norte de Quellón.
  • Primer acceso, Portería Yaldad: desde el cruce son 18 km por camino de ripio. Aquí está el Centro de Visitantes, el Gran Mañío Abuelo (un árbol de cientos de años) y senderos cortos como Río Yaldad y el Sendero de Darwin. Vale la pena una parada.
  • Segundo acceso, Lago Chaiguata: se sigue 20 km más desde Yaldad (38 km en total desde la Ruta 5). Aquí están el camping, los domos, el fogón y senderos como Bosque Hundido y Los Ñirres, y desde aquí parte la ruta a Chaiguaco.

El camino es de ripio y se pone exigente con lluvia, así que lo ideal es un vehículo alto (camioneta, SUV o 4x4). Considera entre 2 y 3 horas desde Quellón y entre 3 y 4 desde Castro hasta Chaiguata, así que conviene salir temprano o, mejor aún, dormir en el camping o los domos la noche anterior.

La ruta: ida por los cerros, vuelta por el río

Desde Chaiguata hay dos formas de llegar a Chaiguaco: una que va por arriba, por los cerros, y otra más baja. Nosotros armamos un circuito con lo mejor de las dos.

La ida: por los cerros hasta el refugio Chaiguaco. Partimos hacia el refugio que está a orillas del Lago Chaiguaco tomando la ruta alta. El sendero sube entre bosque, alterna tramos de sube y baja, y cada cierto rato se abre a miradores donde aparecen el lago, los cipresales y las turberas a lo lejos. Es la parte más exigente del día, pero también la que regala las mejores panorámicas.

El refugio Chaiguaco 

Es una pequeña cabaña de madera de construcción chilota, con techo de pasto vivo, literas y estufa a leña, justo a orillas del lago. Un lugar perfecto para parar, comer algo y mirar el agua un buen rato antes de emprender la vuelta. Si quieres convertir esta caminata en un trekking de dos días, aquí se puede pernoctar en refugio o en camping (con reserva previa al parque).

Un par de cosas importantes sobre el refugio: solo se puede dormir una noche, para respetar la capacidad del sendero y que todos puedan disfrutarlo. Y como es de uso compartido, hay que cuidarlo: dejarlo limpio, ordenado y tal como te gustaría encontrarlo. En sus alrededores hay puntos donde puedes rellenar agua, así que es el lugar ideal para recargar botellas antes de emprender la vuelta.

La vuelta: bordeando el río Chaigua.

Para regresar a Chaiguata tomamos el camino bajo, siguiendo el río. Es un tramo más tranquilo, con menos pendiente, metido en el bosque y con el sonido del agua acompañando todo el trayecto. Un cierre ideal para piernas que ya vienen cansadas.

Justo después de dejar el refugio vas a encontrar un puente colgante: es el inicio del recorrido hacia Caleta Zorra, una travesía de 8 días ida y vuelta para los más aventureros. No hace falta hacerla completa para disfrutar el puente: sácate la foto, mira el río desde arriba y sigue tu camino de vuelta a Chaiguata.

Más adelante, en el mismo camino de regreso, aparece una sorpresa con mucha historia: un antiguo campamento de cipreceros que data de 1955. Aquí trabajaban quienes extraían la madera del ciprés de las Guaitecas, un oficio que marcó la historia de la zona. Hoy es un recordatorio de lo mucho que ha cambiado este territorio y de por qué vale la pena protegerlo.

Señalética 10/10

Un detalle que nos encantó: el sendero está muy bien señalizado y, además, cada 100 metros hay unos distintivos triángulos que te van avisando cuánto llevas. Es casi imposible perderse y ayuda mucho a medir el ritmo y saber cuánto falta.

Flora: caminar por la selva chilota

Una de las cosas más impresionantes de Tantauco es su bosque. Todo es verde, húmedo y cubierto de musgos, helechos y líquenes. En el camino vas a reconocer algunas de las especies más típicas de la zona:

  • Ciprés de las Guaitecas: la conífera más austral del mundo y emblema del parque. Muchos de los cipresales que verás son sobrevivientes del gran incendio de 1942, y el parque trabaja hace años en su reforestación.
  • Tepú: forma los tepuales, bosques enmarañados típicos de suelos húmedos. El sendero Bosque Hundido, en Chaiguata, recorre uno.
  • Canelo: árbol sagrado para el pueblo mapuche-williche, de hojas grandes y brillantes.
  • Ñirre: domina algunos valles cercanos al Lago Chaiguata (de ahí el nombre del sendero Los Ñirres).
  • Coigüe y mañío: parte del bosque siempreverde que cubre gran parte del parque.
  • Turberas: extensiones de musgo y vegetación baja que se formaron hace miles de años y que guardan enormes cantidades de carbono. Pisar solo el sendero y las pasarelas es clave para protegerlas.
  • Ñocha: una de las plantas más populares de Chiloé. De hojas largas, angostas y con bordes espinosos, crece en el bosque y sus fibras se usan tradicionalmente en la isla para tejer canastos y artesanía.

Fauna: los habitantes de Tantauco

Tantauco es uno de los sitios prioritarios para la conservación de la biodiversidad en Chile, y mientras caminas es fácil sentir que estás en su casa.

  • Pudú: el ciervo más pequeño del mundo vive en estos bosques. Es tímido y se esconde fácil entre la vegetación, así que verlo es un regalo. Camina en silencio y con los ojos atentos.
  • Zorro chilote o de Darwin: especie endémica y en peligro de extinción, que el parque protege especialmente.
  • Huillín: la nutria de río, muy difícil de ver, que habita lagos y ríos del parque.
  • Ranita de Darwin: un anfibio pequeñísimo y único en el mundo, famoso porque el macho cría a los renacuajos dentro de su boca.
  • Aves: desde 2006 se han registrado más de 70 especies en el parque. En el bosque es común escuchar al chucao y al hued-hued (que da nombre a la pasarela del sendero Bosque Hundido), ver al rayadito saltando entre ramas y, con suerte, al carpintero negro. En lagos y ríos pueden aparecer martín pescador y aves acuáticas.

Este trekking tiene algo especial: no es una ruta técnica ni extrema, pero sí te mete de lleno en uno de los bosques más salvajes y antiguos de Chile. Es perfecta si buscas tu primer trekking de jornada completa, o si quieres probar cómo es caminar en el sur antes de animarte con las rutas largas del parque, como el Sendero Transversal hacia Caleta Inío.

El barro, la lluvia y el cansancio de las 6 horas se olvidan rápido. Lo que queda es el silencio del bosque, el Lago Chaiguaco apareciendo entre los árboles y esa sensación de haber caminado por un lugar que todavía se siente intacto.

¿Te animas a conocerlo?

Sigue leyendo 🤓...